• La iniciativa se enmarca dentro de las medidas que buscan potenciar el trabajo artístico local.

Con la obra “Refugio/Construir otro mundo” de Andrea Flores de Piedra, el Museo de Bellas Artes de Valparaíso presenta en sus inmediaciones una pieza escultórica contemporánea. Como todos los veranos, esta acción tiene el objetivo de generar un contraste entre las piezas estables de la pinacoteca del museo, -del siglo XIX y XX-, con obras actuales impulsadas por artistas de la ciudad.

Tal como cuenta Flores, esta creación está basada en un conjunto de emociones y situaciones complejas que vivimos el 2020. “(…) reflexionando sobre sobre las capacidades espaciales de un plano existencial no sólo en torno a la materia sino al cosmos interno de cada ser, nace Refugio, creada en plena Pandemia y confinamiento como escape a la falta de libertad de desplazamiento, a un mirar interno que me llevo a plantearme cómo ser, a construir un espacio íntimo a escala que podía habitar ficticiamente, pero que representa un abrir de posibilidades nuevas a construir otro mundo”.

Rafael Torres, director del Museo Baburizza, señaló que «siempre es muy grato e interesante este diálogo que se produce con la intervención de una escultura contemporánea en el museo, ya que es un espacio de aire fresco del arte y nos permite a la vez, ser una vitrina para jóvenes creadores locales».

 

TÉCNICA Y BÚSQUEDA

La técnica de la obra destaca por poseer de una plancha de metal de 3 mm espesor, plegada y soldada para crear planos oblicuos y vacíos que integran lo exterior con lo interior.

Por otra parte, este proyecto nace con la idea de poder representar la imagen figurativa de una masa (cuerpo sólido) hacia cuerpos más volátiles, sintetizando la forma y visualizado también su tensión interna, encontrando una relación dialéctica entre el vacío y el volumen. A su vez la luz que penetra por los vacíos busca la potenciación de la energía interior de la escultura como agente desmaterializador de la masa, como expresión de una actividad interna que amplifican las fronteras físicas y objetivas de un espacio de evocación. El vacío hace útil el objeto, otorgándole una nueva identidad y valor como resultado de la desocupación espacial, no como espacio no ocupado, sino como lugares “des-ocupado”.

Finalmente, la obra estará hasta el 14 de marzo en la terraza del Museo Baburizza. La podrán visitar en horario de 10:00 a 17:00 horas.