Juan Francisco González (1853-1933) fue un artista que a lo largo de su carrera destacó por sus constantes innovaciones. En cada uno de sus lienzos plasmó su auténtica personalidad, que reflejó a través de retratos, naturalezas, paisajes y momentos cotidianos de las ciudades que visitaba.

Viajar a Europa le dio una nueva mirada a su trabajo. Fue ahí donde conoció el impresionismo, tendencia que aplicó a sus obras y enseñó a sus pupilos. Esta novedosa estrategia de instruir a sus estudiantes fue valorada por algunos, pero rechazada por pintores e intelectuales de la época.

Quizás, fue esa diferencia, la que le hizo ser parte en 1916 del Grupo de Los 10, club conformado por músicos, arquitectos, dramaturgos, novelistas, entre otros. Pedro Prado, poeta y fundador del movimiento, manifestó que esta agrupación “no pretende otra cosa que cultivar el arte con una libertad natural «.

Al hablar de Juan Francisco González es inevitable no pensar en su aporte en los Cuatro Grandes Maestros de la Pintura Chilena. Artistas que fueron fundamentales para la historia del arte nacional, que deambularon y dejaron huella con su talento en dos siglos.

A través de 14 de obras íntimas del pintor que se presentan actualmente en el Museo Baburizza, podemos viajar a Valparaíso, Limache, Melipilla, Florencia, ciudades que marcaron la vida de Juan Francisco González, quien se salió de los márgenes artísticos, y nos demostró su rebeldía y valentía.