Cientista política de profesión y directora de Puerto de Ideas durante esta última década, Chantal Signorio realizó un balance de estos 10 años de uno de los festivales culturales más importantes del país. Reconoce que la cultura debe ser un derecho social. “Se necesita que sea una prioridad”.

 

¿Cuál fue el balance de este aniversario del festival de Puerto de Ideas?

Fue extraordinario. Sentimos todo lo que hemos construido estos 10 años. La verdad es que partimos un poco a ciegas, explorando, buscando, construyendo un espacio de diálogo, de encuentro, de reflexión y la verdad es que sentimos que en esta década se ha consolidado. Es una cita esperada por nuestro público, por Valparaíso, por la región, así que fue muy positivo nuestro balance y también nos motiva a seguir trabajando y pensando en las futuras versiones.

 

El estallido ya trajo algunos conflictos al festival y este año se sumó la pandemia. ¿Ustedes sienten que Puerto de Ideas supo crecer con estos acontecimientos? 

Sí, pero sobre todo respetaría la capacidad de aprendizaje. Hemos crecido muchísimo, hemos aprendido la capacidad de adaptarnos y reaccionar frente a esta realidad que se impuso. El año pasado teníamos un festival muy potente, con temáticas muy contingentes, pertinentes para el momento y sólo pudimos hacer la conferencia de Manuel Castells que era nuestro invitado de inauguración. Él justamente hablaba de la crisis de las democracias representativas, que era uno de los motivos del estallido y de la insatisfacción que se manifestaba en ese momento. Cancelamos el festival y este año nos adaptamos a esta nueva realidad y lo hicimos de forma muy exitosa. Fue un festival diferente, pero muy potente. Se abordaron temas y se dijeron cosas no sólo inteligentes, sino que ayudaron a configurar cómo se está moviendo el mundo y dónde están los nuevos ejes. Me parece que Puerto de Ideas tiene esa capacidad de consolidarse, enfrentar los problemas cara a cara y de resolverlos. Constantemente buscamos formas de seguir manteniendo el espacio vivo. 

 

¿El público recibió bien este festival virtual?

Sí, el público estuvo muy conectado. Era el primer fin de semana en que Valparaíso pasaba a Fase 3, y a pesar de que se podían mover, pensamos que podíamos tener menos público pero eso no ocurrió. En esta oportunidad nos acompañaron no sólo de la región, sino que de todo Chile y Latinoamérica. Fue muy emocionante como esto de lo virtual nos ha quitado el placer de lo presencial, de estar juntos, de compartir en un espacio común, pero al mismo tiempo nos ha dado la oportunidad de democratizar y descentralizar la cultura de una manera mucho más fuerte. No es que no existiera la oportunidad antes, es que no había el hábito del consumo de manera virtual de estos contenidos. Creo que con estos meses de encierro existió una alza de alfabetización digital muy potente, muy masiva, y por lo tanto, las personas empezaron a tomar esta costumbre de poder ver una obra de teatro, un concierto, conferencia o exposición en 3D desde casa. Eso es el gran avance que democratiza y descentralizar la cultura y que le hace muy bien.

 

¿Considera que la cultura ha tenido un rol diferente este último tiempo?

Yo creo que la cultura fue fundamental para la salud mental de todos nosotros. Sin música, sin cine, series, ni libros, sin la posibilidad de poder visitar museos de forma virtual, hubiese sido aún más duro y dramático. Fueron nuestros grandes compañeros durante estos meses de encierro. No todas las instituciones fueron capaces de activarse, pero las que lo hicieron, como el Museo Baburizza, que fue uno de los museos ejemplares a nivel nacional, hizo un trabajo espectacular con las exposiciones fotográficas, con buenas entrevistas, con talleres entretenidos, que le hablan a su comunidad pero también amplían su público por la excelencia del trabajo realizó. Eso habla que la cultura es capaz de reinventarse, de adecuarse, y que es totalmente necesaria.

 

Desde su experiencia como cientista polìtica, ¿qué papel deberían tener las artes y culturas en esta nueva constitución?

Tiene que estar consignado porque es un derecho social. La constitución son bonitos mensajes, son intenciones, deseos, pero lo que se necesita es que la cultura sea una prioridad. Eso pasa mucho más por políticas públicas, por presupuestos. Soy bastante más práctica. Tiene que estar, es importante que esté, ya lo está, pero debe tener un espacio más primordial y relevante. Después, lo importante, es que los nuevos gobiernos que lleguen se la jueguen y se den cuenta cuán relevante es la cultura en la formación de una ciudadanía, en la felicidad de un país, el crecimiento de una comunidad. Creo que las dos cosas. Me parece que sólo pensar que porque está en la constitución se resuelven los problemas, quisiera ir un poco más allá: se la tienen que jugar por eso.

 

Dentro de Puerto de Ideas señalan que la cultura es resistencia, ¿A qué se debe esa frase?

Es un poco lo que hicieron ustedes y lo que hicimos nosotros. Contra vientos y mareas, muchas veces con menos recursos, con dificultades técnicas, fuimos capaces de seguir y quizás hacer más aún de lo que hicimos. Trabajé como china (risas) y yo creo que ustedes también. Nosotros defendimos nuestro espacio y quisimos seguir presentes con nuestras audiencia. Seguir haciéndose las preguntas necesarias, encontrar las voces correctas para las respuestas, generar el espacio del debate y diálogo, y más allá de todas las dificultades, nos la jugamos e hicimos un trabajo de resistencia.

 

Puerto de Ideas logró sobrellevar la crisis y verla de otros ojos…

Considero que somos dos instituciones que lo logramos. Diría que no todos lo hicieron, ya que algunas entidades grandes del país se pasmaron. Instituciones como el Museo Baburizza y Puerto de Ideas, fuimos capaces de hacer una pirueta y pararnos sobre otra base y seguir para adelante. Para mí esa es la cultura, la cultura no puede parar.

 

¿Cuál es el futuro que se espera para Puerto de ideas?

Nosotros queremos seguir haciendo lo que hacemos en la medida de lo posible y adaptándonos a la realidad que nos van a tocar. No sabemos hacia dónde va a ir todo esto, pero queremos que Puerto de Ideas siga siendo este espacio de encuentro, esta cita anual de mucha gente. Nos encantaría que fuera presencial, vibrar la ciudad y vivirla; tener un contacto con los invitados nacionales e internacionales, con nuestro público, y mantener paralelamente la virtualidad. Para nosotros lo digital llegó para quedarse y eso nos permite que mucha gente que está en otras partes del país también nos acompañe y pueda participar de este espacio. Queremos descentralizar la región.

 

Por: Tamara Candia Ahumada

Periodista Museo Baburizza