Este 21 de mayo, se cumple un año de la partida de Carlos Lastarria Hermosilla (Valparaíso 1942- Quilpué 2019), quien, a lo largo de su fructífera vida laboral, se dedicó con especial ahínco a poner en valor el arte y la cultura, desde distintas posiciones y diversas miradas. Todas las llevó a cabo con especial dedicación y entusiasmo.

Su formación académica estuvo dada por sus estudios (inconclusos) de pedagogía en historia, en la ex sede Valparaíso de la Universidad de Chile. Posteriormente, estudió Bellas Artes en Viña del Mar, lugar donde fue discípulo del reconocido maestro Hans Scholtbach. Fue aquí donde conoció las distintas expresiones artísticas y profundizó su aguda mirada sobre la creación artística, lo que fue un cimiento importante cuando se dedicó a la crítica de arte.

Por más de tres décadas estuvo a cargo de la conservación de las obras del Museo de Bellas Artes de Valparaíso, Palacio Baburizza, siendo curador hasta un año antes de su partida. A este recinto cultural le brindó un especial afecto y preocupación; veló y cuidó su patrimonio en los buenos y malos momentos, siempre preocupado del bienestar del museo y obras.

Tuvo también una considerable etapa de escritor y coautor de muchos textos, todos ellos relacionados al arte, la pintura e historia local. Junto a la periodista Marcela Küpfer, desarrolló una serie de investigaciones sobre artistas y movimientos culturales y de instituciones históricas.

Su carácter fuerte era un reconocido rasgo de personalidad; polemista con aquello que no le parecía y muy férreo y responsable a la hora de hacer crítica de arte en El Mercurio y La Estrella de Valparaíso. Hoy, a un año de su fallecimiento, le rendimos tributo, extrañando su afecto, dedicación y compromiso con el Museo Baburizza. Su legado nos acompaña cada día.