Al hablar de Camilo Mori Serrano (1896-1973) uno de los primeros recuerdos que nos evoca su nombre es la síntesis de la mejor y mayor tradición artística nacional. Durante su trayectoria nos enseñó sus múltiples facetas que desarrolló con una enorme vocación. Vocación que descubrió mirando a su hermano. Mientras el mayor de los Mori imitaba un paisaje, el estudiante del Liceo de Valparaíso confirmó con la profunda seguridad que lo caracterizaba, que él lo podía hacer mejor. Fue en ese momento cuando inició un largo camino en la pintura que sigue vigente hasta nuestros días.

Este pintor porteño desplegó su talento desde temprana edad, y destacando sobre sus pares, formó parte de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile a mediados de 1914. Allí, fue estudiante de los maestros Juan Francisco González, Agustín Undurraga, Alberto Valenzuela Llanos y Richon-Brunet, los cuales, sin duda, marcaron su carrera.

Según se lee en los Anales de la Universidad de Chile de 1965, Mori relató lo que significó tener a tales formadores. “En la Academia sufrí la influencia de los discípulos de Sotomayor: la probidad del oficio, el correcto dibujo, el respeto por las calidades físicas de la materia, la construcción de volúmenes y el perfecto modelado. Todo esto envuelto, además, en un halo de romántico teñido de añoranzas y melancolía”.

Con todos esos aprendizajes que cultivó en su estadía por la Escuela, se asentó en Europa en 1920. Fue acá donde conoció a grandes maestros que le enseñaron las vanguardias artísticas, las que supo replicar con sabiduría en sus lienzos a su regreso al país. Tras este periplo y para 1928, asumió el rol de Director del Museo Nacional de Bellas Artes.

Años más tarde, después de varios viajes y haber fundado la Asociación de Pintores de Chile, junto al escritor Augusto D’Halmar formaron el Museo de Bellas Artes de Valparaíso. Tal como cuenta la historiadora Amalia Cross, el pintor porteño fue una figura primordial en la conformación del MMBAV, actual Museo Baburizza.

Tras su inalcanzable labor, a modo de homenaje, el Museo de Bellas Artes de Valparaíso realza y recuerda a un hombre que destacó por sus retratos elegantes, paisajes porteños y diversas pinturas que podemos conocer a través de estas 16 obras que forman parte de la exposición íntima del autor y que se exhiben en el sitio web del recinto cultural.

El Museo Baburizza siente genuino orgullo de albergar y presentar esta muestra de Camilo Mori, e invita a todos y todas a presenciar el legado de este destacado artista nacional. Quizás, en esta ocasión, podamos conocer más del autor porteño, aunque él mismo nos advirtió lo complejo que es comprenderlo. “Se ha dicho que yo pinto de muchas maneras. Ello es real, más a mi juicio, se debe fundamentalmente a dos razones: por una parte, que mi obra es la historia de mi vida; y por otra, que yo soy de muchas maneras. Entender mi pintura es penetrar mi existencia”.

Por: Tamara Candia Ahumada

Periodista Museo Baburizza