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Crónicas

Crónica nº6: ALFREDO VALENZUELA PUELMA EN VALPARAÍSO

Crónica nº6: ALFREDO VALENZUELA PUELMA EN VALPARAÍSO

El pintor Alfredo Valenzuela Puelma, luego de tener numerosos conflictos con la Academia de Bellas Artes, separarse de su familia, y de sus constantes peleas con la jerarquía de la iglesia Católica, decide radicarse en Valparaíso. Había recibido la oferta del municipio para realiza actividades artísticas en la ciudad que por esos años mantenía una activa agenda cultural, incluso con artistas de ópera y de conciertos que se realizaban en el Teatro de la Victoria – Teatro Municipal, que estaba ubicado al costado de la actual plaza de la Victoria. Fue así que en 1880 da vida a los concursos de artes de la ciudad creando el “Concurso de Pintura de Valparaíso” que en ese año tuvo su primera versión.    

Al concurso, concurrieron la mayoría de los pintores chilenos transformándose en un acontecimiento de fama nacional. Los artistas de la Academia de Bellas Artes, los ex becados en Europa y algunos extranjeros residentes, efectuaron abundantes envíos lo que dejó muy contento a Valenzuela Puelma y al municipio porteño. Es en esa época, en que se le entrega la administración del teatro de la Victoria, transformándose así en el primer artista pintor, en dirigir un teatro. Su presencia no estuvo ausente de polémicas, ya que no se llevaba bien con los jurados de la academia donde tenía numerosos detractores tantos como sus admiradores.  

"La juventud tentada por los vicios". Alfredo Valenzuela Puelma.

“La juventud tentada por los vicios”. Alfredo Valenzuela Puelma.

Ajeno a la polémica, el municipio siguió financiando los salones que se realizaban anualmente y cuyas obras premiadas engrosaban un naciente pero sostenido patrimonio artístico de la ciudad. Ello llevó a que en 1893, con todas esas obras,  se fundara el Museo de Pintura de Valparaíso y para lo cual se destinó una parte del segundo piso del teatro. Por otra parte, considerando la situación de Valenzuela Puelma, el municipio decide adquirirle sus dos grandes obras premiadas en los salones franceses y que había traído de vuelta a Chile.     dores.

Se trata de “La Juventud tentada por los vicios” y “La segadora”. Esta última,  una interpretación de una pintura de su maestro Jules Bretón. Dando una muestra de su carácter e independencia se negó a copiar al cuadro sino que hacer una interpretación ya que por su trayectoria no estaba dispuesto a copiar a otro artista. El retorno con esas pinturas fue objetado por la academia y la jerarquía de la iglesia pedía que la “Juventud tentada por los vicios”, fuese quemada por el carácter pecaminoso de sus figuras. Eso había acrecentado su indisposición con las autoridades artísticas y religiosas de la capital.

- "Retrato de Enrique del Campo". 1894. Alfredo Valenzuela Puelma.

– “Retrato de Enrique del Campo”. 1894. Alfredo Valenzuela Puelma.

En nuestra ciudad, Valenzuela Puelma acrecentó sus dolencias síquicas. Su carácter se fue agriando mucho más, su mal vivir en su casa de calle Independencia fue objeto de denuncias ya que el pintor solía pasearse desnudo con sus modelos tras los amplios ventanales del segundo piso de su casa taller. Su agresividad con la iglesia le llevó a provocar incidentes en las puertas de los templos y ser denunciado a la policía. Sin embargo, en lo artístico seguía produciendo muchas pinturas especialmente retratos donde demostraba toda su maestría. Con esos encargos podía vivir cómodamente.

Pero sus tragedias aumentaron, se separó definitivamente de su esposa, muere su hijo mayor y le aumenta la locura. Según el diario “El Heraldo”, su mesa de cena que siempre estaba llena de invitados, fue quedando solitaria. A ello vino a agregarse el terremoto de 1906 que echó abajo toda su obra artística – Creyó que sus cuadros y los demás se habían quemado en el incendio del teatro – y no quiso venir a Valparaíso. Así cansado y enojado con todos, se va a Francia en su último viaje. En París intenta rehacer su vida pero termina en un manicomio, de donde fue rescatado solo un poco tiempo antes de morir. Su pobre tumba francesa, quedó en el abandono hasta en que por gestión de Alfredo Helsby, se repatriaron sus restos y se le organizó, tanto en Valparaíso como en Santiago, unos solemnes y fastuosos funerales, siendo velado paradojalmente en la Academia de Bellas Artes la que tanto antipatía consignó para y de él.   

Sin embargo fue gracias a su gestión al frente de los concursos y del teatro de La Victoria el que el Museo Municipal de Bellas Artes de Valparaíso cuenta con una valiosa colección de pinturas heredadas de ese tiempo.

Texto escrito por Carlos Lastarria, Curador Museo Baburizza.

"Retrato de Santiago del Campo". 1899. Alfredo Valenzuela Puelma.

“Retrato de Santiago del Campo”. 1899. Alfredo Valenzuela Puelma.

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