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Crónica n°11: “LA GENERACIÓN DE MEDIO SIGLO”

Crónica n°11: “LA GENERACIÓN DE MEDIO SIGLO”

En la historia de la pintura chilena se denomina como “Generación de medio siglo” a un conjunto de artistas posteriores a los precursores extranjeros. Son las primeras promociones de pintores surgidos de los talleres de los extranjeros o también los formados al inicio de la  Academia de Bellas Artes creada en 1849. La influencia de Juan Mauricio Rugendas,  Raimundo Monvoisin, Alejandro Cicarelli,  Juan Mochi y el paso de Charton de Trevillle, le habían otorgado el carácter afrancesado al arte nacional. La mirada de esos tiempos estaba puesta en Europa y no se indagaba en el pasado que por lo demás no tenía mucho que ofrecer. Por otra parte los gobiernos de esos tiempos abrieron las puertas a pensadores, científicos y artistas de otras naciones. Llegó Andrés Bello, Alejandro Cicarelli, Antonio Col i Pi, Ernesto Kirchbach y Juan Mochi. Dos científicos; el naturalista y botánico alemán Rudolfo Armando Philliphi y el polaco  Ignacio Domeyko dedicado a la mineralogía  y el astrónomo  escocés Mouat avecindado en el cerro Cordillera de Valparaíso. El viaje de Charles Darwin por la costa y valles de nuestro país nos puso en el interés naturalista en Europa. Cicarelli enseñaba en la Academia de pintura, Col i Pi en los talleres de escultura y modelado y Andrés Bello en la Universidad de Chile.

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“Muchacha napolitana” – Miguel Campos

A los artistas de esos años les resultaba más fácil ir a Europa que a los países limítrofes. Además el viejo mundo ofrecía tantas experiencias culturales que lo hacían atractivo para  los pintores. Las clases cultas chilenas hablaban inglés y francés por lo que les resultaba fácil estar en esos países. De allí que la mirada de los pintores se volcó a los mismos temas de los europeos y siguieron las corrientes naturalistas, costumbristas y académicas de los pintores franceses e ingleses. Si proponérselo la Escuela de Barbizon, pre impresionista también les llevó a pintar los lugares menos notorios y no solo los parques, arboledas y jardines de las mansiones de las gentes ricas. Empezaron por los valles de la zona central, la pre cordillera, las orillas de los ríos, las vertientes y quebradas y los villorrios y casas de fundos de la región sur de nuestro país.

Con la fundación de la academia la formación de los artistas se entregó a un plantel especializado, con un programa de disciplinas coherentes basado en los modelos de academias europeas. Si bien en un comienzo nuestros artistas mostraron excesivo sometimiento a los rígidos postulados y principios que sustentaron sus directores extranjeros, en el transcurso del tiempo en producto de sus viajes a Europa  tomaron derroteros distintos que les llevaron a una expresión propia y nacional. Con ellos se formó el carácter y la identidad de la pintura chilena y se definió, sin proponérselo una de sus claves, al decir del historiador Antonio Romera el paisaje no solo como tema sino como una clave constante hasta el presente en la pintura chilena. A ello se agrega en subjetivismo, derivado de los pensamientos filosóficos racionalistas de Europa y que también se mantiene como otra de las claves del arte nacional.

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“Los señoritos” – Javier Mandiola

En el Museo de Bellas Artes de Valparaíso y como producto de las pinturas que se reunieron en el antiguo museo de pintura de la ciudad (1880 – 1906) se encuentra un significativo conjunto de pinturas que  nos ilustran de sus autores miembros de la denominada “Generación de medio siglo”. Ellos son Juan Mochi con “Antigua laguna del parque Cousiño” y “El Parroquiano”, Manuel Antonio Caro con el “Retrato de Arturo Edwards Ross”, Miguel Campos con “Muchacha napolitana”, Francisco Javier Mandiola con “Los señoritos”, Manuel Thompson con su “Autorretrato”, Cosme San Martín con “Idilio Luis XV” y Pascual Ortega con “Frutas”, una naturaleza muerta. A ellos se agrega la pintora Celia Castro con “Uvas” una naturaleza muerta. Ella se inició en los talleres de Raimundo Monvoisin para después irse a París de donde volvió ya anciana premiada en los salones franceses, pero en la miseria viviendo sus últimos años en Viña del Mar.

Por Carlos Lastarria H. – Curador del Museo.

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“El Parroquiano” – Juan Mochi

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