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Crónicas

Crónica n° 10: “Tres grandes de la pintura en el Museo de Bellas Artes de Valparaíso”.

Crónica n° 10: “Tres grandes de la pintura en el Museo de Bellas Artes de Valparaíso”.

Desde su descubrimiento hace 475 años, Valparaíso ha estado en la mirada de los artistas. Primero fueron los navegantes y sus expediciones con cartógrafos, dibujantes y cronistas que reflejaron la bahía y el incipiente poblado en sus grabados, con los que se ilustraban sus crónicas de viajes por esta parte del mundo y que se publicaban en Europa con los relatos de lo que acontecía en este lugar ubicado al final del inconmensurable océano Pacífico.  Nuestra geografía, nuestras costas y las particularidades de una región que recién se descubría, quedaron en muchas imágenes de antaño. Luego vendrían los pintores extranjeros, algunos de paso y otros por largos períodos entre nosotros, como lo fueron Juan Mauricio Rugendas, Augusto Monvoisin, Ernesto Chartón de Treville, Thomas Somerscales, Desiree Chassin Truber, Giovanni Mochi y otros que también vivieron por temporadas en Valparaíso y nos dejaron vistas del puerto, la ciudad y sus gentes. Con el nacimiento de la pintura chilena, al inicio del período republicano y hasta casi el presente, son innumerables los pintores que nacidos o avecindados en Valparaíso, le han retratado en todos los estilos y tendencias. Para los fotógrafos, Valparaíso también ha resultado ser inagotable en temas. Por ello es la ciudad más pintada de Chile, ya que prácticamente no existe ningún artista de relevancia que no haya tenido a  Valparaíso como tema o como parte de su obra en algún momento de su trayectoria.

El Museo Municipal de Bellas Artes de Valparaíso, es el principal depositario de una gran colección de pinturas, tanto las reunidas por el pintor Alfredo Valenzuela Puelma, en el primer museo de la ciudad (fines del siglo XIX), como las donadas por el filántropo don Pascual Baburizza y,  más tarde, por los refundadores del museo, el pintor Camilo Mori S. y el escritor Augusto D´Halmar, en 1941.  El museo contiene una importante serie de obras alusivas a la ciudad y representativas de la trayectoria de muchos pintores, entre ellos,  Juan Francisco González, el que si bien no nació en Valparaíso, tuvo una larga presencia en esta ciudad siendo incluso designado profesor de dibujo en el liceo de Valparaíso por el educador Eduardo de la Barra. L. Thomas Somerscales, quién llegó a este puerto procedente de Inglaterra y que se desempeñó como profesor del Colegio MacKay  y vecino del cerro Alegre y Camilo Mori S. nacido en otro cerro de esta ciudad y promotor constante y difusor de las actividades artísticas de Valparaíso. Ellos son los que hemos elegido para esta muestra titulada “Tres grandes de la pintura chilena en Valparaíso”. Muestra que se enmarca en un programa que ha permitido que permanentemente se exhiban obras del patrimonio artístico porteño.

 

Juan Francisco González  (1853-1933) durante su permanencia en Valparaíso pintó los caseríos y rancheríos de los cerros, panoramas de la ciudad, barcos, lanchones y veleros y algunos rincones hoy olvidados. Pero este artista fue fecundo y universal. Recorrió todo el viejo mundo especialmente Francia, España e Italia, el Perú y localidades entonces rurales como Limache, Casablanca, Melipilla y los alrededores de la capital. Supo dar dignidad a las flores silvestres, a las elegantes rosas blancas o rojas. Descubrir los valores estéticos de un viejo portón, el atractivo nostálgico del otoño o una derruida tapia de adobes. Retratar con elegante dignidad a las más humildes campesinas y consignar la armonía de un lugar con la naturaleza y el entorno geográfico. Pintor muy prolífero de pequeños formatos ya sea en tela, cartón o trozos de madera. De una variada paleta cercana al impresionismo pero sobre todo de soltura de trazo, seguro en la composición y de una gran capacidad creativa para abarcar todos los géneros del arte pictórico.

En el museo se encuentran: “Valparaíso” 1886, “Ponte Vecchio”, “San Francisco el grande”, “Otoño y casas viejas”, “Puente sobre el Rimac”, “Floresta”,” Torres de santo Domingo”, “La herrería”, “Los nogales”, “El capitán dinamita”, “Muchacha melipillana”, “Rosas blancas”, “Rosas de otoño”, “Duraznos”, “Retratos de Rosa Gajardo”, “Clodomiro Campos” y de “Juan Gandulfo”.

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“Ponte Vecchio” – Juan Francisco González

 

Por su parte Thomas Somerscales (1842-1927) heredero de la época victoriana, racionalista seguidor de la escuela pictórica inglesa, fiel a la realidad y profundamente descriptivo de las situaciones y hechos de la historia se integró al panorama artístico nacional llenando un vacío, el del género histórico. El fue el quién retrató con mayor veracidad los acontecimientos navales chilenos desde la Independencia hasta la Guerra del Pacífico y otras gestas heroicas. Marinista de excelencia que plasmó no solo las batallas sino que también los temporales, los naufragios, las costas, los mares calmos o embravecidos y que demostró sus cualidades en el paisaje de la cordillera, del valle del Aconcagua y de nuestro puerto con sus panorámicas desde el alto, desde el mar o a la orilla de los embarcaderos y muelle. Fue un cronista pictórico que nos permite conocer por medio de sus imágenes de cómo era Valparaíso entre fines del siglo XIX y comienzos del XX. Figurativo, realista, minucioso y detallista concilió su apego a los hechos y lugares exactos con su paleta al servicio de lo descriptivo y de la exaltación y elegancia del tema.

Del pintor británico se encuentran “Antiguo muelle de Valparaíso” 1882, “Panorámica de Valparaíso” 1902, “Boca del Maule”, “Digan que voy sin novedad” 1911, “Frente a la costa”1920, “Vista del volcán Antuco”, “Recogiendo velas” 1904.

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“Digan que voy sin novedad” – Thomas J. Somerscales

 

Camilo Mori  S. (1896-1973) fue un innovador. Su vida desde el nacimiento en Valparaíso estuvo vinculada al arte. Estudió en la academia en la capital primero y luego en Europa especialmente en París. Inquieto y buscador de los cambios artísticos  fue uno de los fundadores del Grupo Montparnasse que trajo el modernismo al arte chileno de los años ´30 y ´40. Pese a sus constantes viajes a Europa y a ejercer la docencia en la capital nunca dejó de vincularse con Valparaíso, su casa en el cerro Bellavista siempre fue un animado centro de tertulias con otros artistas, amigos y coleccionistas. Actividad que su viuda mantuvo hasta casi al final de sus días. Fue activo en la refundación del Museo de Bellas Artes de Valparaíso y su director entre el ´40 y ´50. Animador de los concursos y salones y un apoyo constante a otros artistas de la zona. Su pintura parte con la figuración para luego ir evolucionando a  corrientes más modernas, con cierto aire cubista e incluso informalista. Variado en el paisaje de Valparaíso, del archipiélago de Juan Fernández y rincones del viejo mundo. Sus nocturnos del puerto son incomparables ya sean remolcadores con sus fuegos encendidos o una modesta calle de cerro en medio de las sombras del anochecer. Sus circos en Valparaíso o París dan cuenta de una misma tradición de espectáculos populares. Pero no dejó de lado el retrato, no solo el de su esposa Maruja (la famosa “La viajera”) sino que de importantes personajes de la ciudad. Su trayectoria y su vital y trascendente aporte al arte nacional le hicieron merecedor del Premio Nacional de Arte  en 1950.

De Mori en el museo están: “Subida de cerro”, “Noche de luna en Valparaíso”, “Reloj Turri 1952”, “Juan Fernández”, “A misa del alba”, “Bahía de Cumberland”, “El circo”, “Casas viejas 1921”, “La noche 1944”, “Santo hermano Miguel”, “Retrato de Colombo Solari”, “Viejo pensando 1921”.

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“Juan Fernández” – Camilo Mori

Tres nombres de artistas relevantes que con sus obras engrandecen el patrimonio artístico del  Museo Municipal de Bellas Artes de Valparaíso.

Texto por Carlos Lastarria H. – Curador del Museo

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