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Artículo nº4: EL SOL, LA LUZ, EL ARTE.

Artículo nº4: EL SOL, LA LUZ, EL ARTE.

A lo largo de la historia del arte, han existido un sinfín de creadores plásticos que se han esmerado en reproducir y plasmar –y todos los efectos que él produce- a uno de los mejores amigos del artista visual “El sol”. Elemento inspirador, fuente de energía y creación; motor de toda nuestra realidad; y además herramienta fundamental para todo artista. ¿Por qué? El sol, la luz es el aspecto físico que nos otorga los contrates más violentos en nuestra percepción visual; los cambios cromáticos en las imágenes; la mutación constante de los caracteres formales de todo elemento en nuestro universo físico.

Aun cuando el Sol debe haberse impreso en la imaginación humana desde el mismísimo despertar de la conciencia, parece haber una evolución diferenciada en su tratamiento simbólico o mítico. Desde los hallazgos de soles jeroglíficos en yacimientos prehistóricos en Zimbabwe; pasando por las representaciones en las civilizaciones egipcias las que lo consideran una deidad creadora, hasta llegar a los brillantes paisajes impresionistas de Juan Francisco González, y las visiones post-impresionistas de Eugene Le Sidaner. El sol siempre se ha presentado como un elemento inspirador dentro de todas las aristas de la imaginería humana.

“Nogales” Juan Francisco González

“Nogales” Juan Francisco González

En el caso particular de la pintura podríamos decir -a priori- que depende, emana y es producida gracias a la luz. Y a nuestro juicio, el Impresionismo –por citar solo un ejemplo- es el esfuerzo por rememorar lo sencillo, lo básico, lo sustancial del juego del sol y su luz creadora, congelada en el ojo agudo de un pintor.

La luz en refracción, difracción, propagación, reflexión, polarización, en definitiva, todos los procesos pertenecientes a la teoría de la radiación electromagnética, sirven como materia prima para la creación plástica de estos artistas. Por tanto, formas y paisajes influenciados por sombras, reflejos, brillos, luces, son la esencia de la creación plástica de estos artistas que buscan expresar sus visiones del mundo iluminado – o carente de luz. Cada uno presentando sus particulares emociones y sentimientos, reflejados en lienzos, papeles o tablas coloreadas por una gran gama de pigmentos.

El movimiento pictórico Impresionista se desarrolló desde la mitad del siglo XIX en Europa, este estilo –en términos generales- ,buscaba plasmar la luz y el instante concreto en como esta influía en las formas, ya no importaba mucho la identidad u objeto sobre el cual se proyectaba, sino las variaciones y efectos que se producían.   

“Niebla en la Midi” - Le Sidaner

“Niebla en la Midi” – Le Sidaner

Comprender la importancia de luz y su energía creadora fue fundamental para el desarrollo y estudios de las artes visuales, es más, esta conciencia sobre el elemento “luz” permitió el desarrollo de todo el arte posterior, a través del post-impresionismo y las vanguardias.

El amanecer es un símbolo de comienzo y que salga el sol –como analogía a la luz-significa que desaparece la oscuridad, la tormenta, por lo tanto, el miedo y el dolor. El sol aparece en la historia de las artes visuales con mayor o menor importancia, siendo siempre un elemento único, que nos activa y da energía. Ver el sol es siempre positivo y el Museo Baburizza no está carente de este, albergando y cautelando un número importantísimo de obras de arte impresionistas de artistas europeos y grandes exponentes nacionales, como los chilenos Juan Francisco González, Alfredo Helsby, Benito Rebolledo Correa, Luis Strozzi, entre otros; y como los europeos Le Sidaner, Felix Ziem y Genaro Befani.  

Ven a conocer el brillo de la Colección pictórica del Museo de Bellas Artes.  

Por: Equipo Mediación y contenido.

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