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Artículo n°14: Creando dioramas en vacaciones.

Artículo n°14: Creando dioramas en vacaciones.

Hemos concluido una versión más de nuestros talleres de plástica infantil, en las versiones anteriores trabajamos variadas temáticas como “Paisaje de Valparaíso”; “Los oficios”; “el autorretrato y las múltiples representaciones del yo”;  pasando también por distintos estilos y movimientos pictóricos como el “surrealismo”, “fauvismo”, “pop art”, entre otros.

En esta ocasión nos planteamos un entretenido desafío, salir de las acotadas 2 dimensiones (2D: alto por acho) que se acostumbran a utilizar en el dibujo y la pintura. Es así como buscamos manifestaciones artísticas que nos permitieran experimentar y jugar con la espacialidad, con lo 3D. Fue entonces como llegamos a la opción de los dioramas, una creación plástica que nos brinda amplias libertades a la hora de confeccionar y poder utilizar múltiples materiales.

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Ahora conozcamos los dioramas. Estas construcciones son una especie de maqueta en la cual podemos representar figuras humanas, objetos, animales, vegetación, en un paisaje u entorno particular. Es una escena, una especie de “escenografía” que trata de simular un entorno real. Estas representaciones surgen en el siglo XIX, cuando aún no existía el cine y la fotografía estaba recién en desarrollo.

El antecesor del Diorama es el Panorama, pinturas o dibujos circulares de 360 grados, en los cuales el espectador puede posicionarse en el centro logrando una experiencia de inmersión en una realidad aparente. En una época que los medios de comunicación masivos aún no existen y con medios de transporte acotados y difícilmente accesibles por su costo, los panoramas se transformaban en una opción de “viaje” para conocer distintos paisajes y ciudades. A estos panoramas comenzaron a incluirle objetos corpóreos en el suelo, confundiéndose con el fondo, aumentando la sensación de tridimensionalidad, es así como nacen los Dioramas.

La invención del diorama se le atribuye al francés Louis Daguerre, arquitecto y escenógrafo, que en el año 1822 confecciona una escenografía de teatro con efectos tridimensionales, animando un paisaje, dándole vida a personajes en escenarios tridimensionales con complejas y variadas perspectivas.

El diorama fue creado con la finalidad de sorprender e impresionar al espectador, es así como en este taller de plástica infantil queremos impresionarnos nosotros mismos con la múltiples posibilidades que nos da este formato.

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La temática que plasmamos en estas piezas plásticas fue basada a partir de nuestra visita a la exposición transitoria que presenta por estos días el Museo, denominada “Valparaíso de Cerro a Mar”. Esta exposición es una reunión de los artistas más destacados que han pasado por nuestro país entre 1840 y 2005, los cuales por medio de su mirada y técnica particular presentan las características de nuestro puerto. Los cerros, la particular geografía, las faenas portuarias, personajes típicos, arquitectura ecléctica, industrialización temprana, nuestra historia inmaterial, en definitiva, elementos que nos otorgan el sello de ser ciudad Patrimonio de la Humanidad.

El objetivo de este taller, primero era generar una instancia lúdica de aprendizaje en el ámbito de las artes visuales, pero también vincular a los niños y niñas con su entorno directo, con su espacio, su ciudad. Que por medio de sus dioramas nos presenten una escenografía de sus lugares habituales y próximos, como la plaza donde juegan, la playa que les gusta visitar, el cerro donde viven, o lugares más íntimos como la casa de sus abuelos o el negocio donde acostumbran a comprar dulces.

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La actividad, que contó con más de 100 participantes en sus 6 fechas, se desarrolló de una forma muy libre, en la cual todos experimentamos con las materialidades tradicionales (lápices de colores, témperas, plumones, etc.); pero también inventamos nuevos y curiosos soportes; e incorporamos objetos con volumen como cartones, plásticos, maderas, piedras, incluso utilizamos flores y plantas de los jardines del Baburizza.

El taller fue un laboratorio de descubrimientos, fue total experimentación;  pero al mismo tiempo un juego de identificación con lo nuestro y un medio de comunicación para que los participantes manifestaran sus ideas, deseos y saberes.

Más allá de los logros y resultados obtenidos en el taller, como Área de mediación y contenidos nos percatamos de algo que nos llena el corazón de alegría, más del 50% de los participantes son alumnos regulares de nuestros talleres por más de 4 años. Hemos visto cómo crecen, hemos acompañado su evolución como personitas y como artistas. Contar con la confianza de los padres y el amor de sus hijos año a año nos indica que en cierta medida estamos logrando nuestros objetivos como dispositivo cultural. Ser una instancia formadora de nuevas audiencias, fidelizar a un público consumidor de museos a futuro, pero por sobre todas las cosas ser una instancia de interrelaciones sociales, un espacio de experiencias y vivencias, transformar el museo en un espacio de todos.

Aún seguimos firme en esta frase “no visites el museo, ven a vivirlo”

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Javier Muñoz A.
Área de Mediación y Contenidos

 

 

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